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Pobreza Energética en México

Pobreza Energética en México

El concepto de pobreza energética es definida como la situación que sufren los hogares que son incapaces de pagar los servicios de energía que satisfagan sus necesidades domésticas básicas.

En México, según la última Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares en 2014,  46% de los habitantes vivía en pobreza energética; desafortunadamente, la tendencia  es que el índice indicado se incremente, según los expertos en el tema.

En  América Latina y el Caribe, 23 millones de personas aún carecen de dicho servicio. Particularmente en México, esa cifra supera los dos millones de habitantes; según estadísticas de desigualdad de ingresos y pobreza,  México es el cuarto país más rezagado en la universalidad del acceso, en una lista que encabeza Haití, con solo 40 por ciento de población incluida, seguido por Honduras y Perú. En la cabeza del mayor acceso en América Latina se sitúan Uruguay, Costa Rica y Chile.

Desde agosto de 2014, México ha emprendido una gran reforma energética que abre al sector privado, nacional y extranjero, la explotación, refinación, distribución y comercio de hidrocarburos, así como la generación y venta de electricidad. Teóricamente, todos estos cambios están encaminados a lograr la disminución de la pobreza energética, pero el resultado se podrá medir en los próximos años y evaluaremos si efectivamente los cambios están siendo positivos para la comunidad.

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Multimillonarios mexicanos que apuestan por las Energías Renovables.

Multimillonarios mexicanos que apuestan por las Energías Renovables.

En 2016, 4 multimillonarios mexicanos en conjunto decidieron invertir mil ciento noventa millones de dólares en energías renovables, con el fin de aprovechar la ley de transición energética. Dicha ley obligará a México a usar cuando menos el 35% de energías limpias en su industria para el año 2024.

Carlos Slim, Germán Larrea, Alberto Baillères y Ricardo Salinas Pliego, destacados empresarios de la lista de multimillonarios de Forbes y Bloomberg, han invertido alrededor de mil 190 millones de dólares, con la expectativa de inyectar otro monto similar hacia el 2020.

Carlos Slim, el hombre más rico de México participa con un 60% en el fondo Grupo Enesa para proyectos de energía.

Alberto Bailléres, presidente de Peñoles cuenta con dos negocios de energía, los cuales, al igual que en el caso de Grupo México, generan la energía que necesitan sus unidades de negocio y le permiten ahorrar unos 70 millones de dólares al año.

Vía Grupo Dragón, Ricardo Salinas Pliego ha desarrollado dos parques eólicos y uno geotérmico. Estos ejecutivos quieren ser los principales proveedores de electricidad para la industria en el país, mercado valuado en 10 mil 791 millones de dólares al año.

Hoy en día los proyectos en operación de estos empresarios generan alrededor de 266 megawatts (MW), lo suficiente para abastecer de electricidad a 160 mil hogares mexicanos al año.

La pregunta que surge es: ¿por qué invertirían en el sector energético?, la respuesta la da José Luis Luege Tamargo, presidente de la Asociación Civil Ciudad Posible y especialista legal del sector energético, diciendo “En la energía renovable no hay riesgo de baja rentabilidad, ni por la reducción en tarifas eléctricas, puesto que estos equipos tienen un valor más accesible para los inversionistas”. Está claro que las energías renovables jugarán un papel importante en el futuro energético de México, la pregunta es: ¿estamos listos para realizar la transición?

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Impacto de la Reforma Energética, desde su implementación hasta 2018.

Impacto de la Reforma Energética, desde su implementación hasta 2018

Hace ya aproximadamente 4 años se realizó la reforma constitucional en materia energética. Hasta ahora ha suprimido el monopolio estatal en la exploración y explotación de hidrocarburos y busca desarrollar la apertura del sector de energía eléctrica a la participación de particulares en ciertas actividades.

Esta reforma constitucional y la legislación secundaria promulgada como parte de la implementación de la reforma energética, han permitido que compañías privadas, tanto nacionales como extranjeras participen en la exploración y explotación del petróleo, gas y todos sus derivados en México.

Una de las consecuencias positivas que ha tenido la reforma es que, según datos de la Secretaría de Energía, se han detonado inversiones por más de 200,000 millones de dólares en inversión pública y privada.

En el sector petrolero, las inversiones hasta principios de este año suman más de 150,000 millones de dólares. Para Pemex esto significa que ahora cuenta con socios que aportan en la búsqueda y explotación de campos petroleros. Además comparte riesgos geológicos, tecnológicos y financieros, con el objeto de incrementar y hacer más eficiente su producción.

Por otra parte, con la reforma energética los precios de la energía eléctrica han disminuido para el sector industrial y se busca que México alcance la meta de 35% de generación con energías limpias, así como que disminuya sus emisiones contaminantes en los próximos años. Sin embargo, aún quedan pendientes algunos retos que están por venir y uno de los principales es el de garantizar que todas las formas de energía lleguen a la industria, a los comercios y a los hogares, con estándares de calidad adecuados y a costos menores.

Refacsol refrenda su compromiso con la búsqueda de la producción de energías limpias y la distribución de equipos con los mejores precios en el mercado para poder lograrlo.

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Pobreza Energética en México.

Pobreza Energética en México

El concepto de pobreza energética es definida como la situación que sufren los hogares que son incapaces de pagar los servicios de energía que satisfagan sus necesidades domésticas básicas.

En México, según la última Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares en 2014, 46% de los habitantes vivía en pobreza energética; desafortunadamente, la tendencia es que el índice indicado se incremente, según los expertos en el tema.

En América Latina y el Caribe, 23 millones de personas aún carecen de dicho servicio. Particularmente en México, esa cifra supera los dos millones de habitantes; según estadísticas de desigualdad de ingresos y pobreza, México es el cuarto país más rezagado en la universalidad del acceso, en una lista que encabeza Haití, con solo 40 por ciento de población incluida, seguido por Honduras y Perú. En la cabeza del mayor acceso en América Latina se sitúan Uruguay, Costa Rica y Chile.

Desde agosto de 2014, México ha emprendido una gran reforma energética que abre al sector privado, nacional y extranjero, la explotación, refinación, distribución y comercio de hidrocarburos, así como la generación y venta de electricidad. Teóricamente, todos estos cambios están encaminados a lograr la disminución de la pobreza energética, pero el resultado se podrá medir en los próximos años y evaluaremos si efectivamente los cambios están siendo positivos para la comunidad.